LA ECONOMIA COLABORATIVA Y SU DEMOCRATIZACIÓN MEDIANTE LA TECNOLOGÍA BLOCKCHAIN

“El consumo colaborativo es una de las diez ideas que cambiarán el mundo Time Magazine (marzo 2011)

Esta fue la premonitoria portada de la Revista Time ya en el lejano año 2.011, y que ahora estamos viendo se está convirtiendo en realidad.

Pero, para ello deberemos aclarar que se considera como Economía Colaborativa.

Antes de responder a esta breve y a la vez compleja pregunta, hagamos una simplificación. Sabiendo que la economía se sustenta sobre el consumo, entonces te planteo una nueva pregunta. ¿Qué es el Consumo Colaborativo (CC)?

La respuesta a esta segunda pregunta es la puerta de entrada más fácil y familiar para entender mejor la Economía Colaborativa en su conjunto.

El Consumo Colaborativo no es nada nuevo, es lo que hemos hecho toda la vida dentro de los círculos de confianza con familiares y amigos, y es compartir con las personas en las que confiamos aquello que no usamos, bien de forma permanente o en determinados momentos, algo que también se ha venido tradicionalmente aplicando a la Economía Social, como es la optimización de los recursos, compartiendo con otros para mejorar su aprovechamiento.

Es el mismo tipo de colaboración que practicamos a pequeña escala en los círculos de más confianza cuando, mediante el uso de internet y las redes sociales, se amplía a grupos mucho más grandes, y es el intercambio en esos círculos mayores de confianza, lo que se conoce como economía colaborativa.

A través de la tecnología, se ha podido configurar unas series de plataformas de consumo colaborativo que ponen en contacto a desconocidos. Para que estos desconocidos puedan llegar a completar una transacción a través de la plataforma es necesario que tengan la confianza suficiente para hacerlo, y es la confianza uno de los elementos fundamentales para que la Economía Colaborativa funcione.

Bien, ahí es donde los grandes inversores han visto una oportunidad de negocio, de rápido crecimiento, como fue en la década de los 90 del pasado siglo XX el modelo de negocio de Franquicia.

Ante la creciente globalización de la economía, en la década de los 90, el modelo de franquicia, fue una innovación para crecer rápidamente, ya que las empresas podían potenciar su expansión, mediante la realización de inversiones en inmovilizados inmateriales y marketing tan necesarios para crear marca y vender y las inversiones en inmovilizados materiales ser asumidas por terceros.

Con el modelo de economía colaborativa, donde la plataforma es un elemento fundamental para generar confianza y poner en contacto consumidores y oferentes, al igual  que en su momento supuso el modelo de franquicia, como atrayente para el capital, es la generación y explotación de estas plataformas, lo que ha resultado un polo de atracción para los fondos de inversión, por la oportunidad de negocio a nivel mundial que supone tener una plataforma de consumo colaborativo que controla la intermediación de un determinado producto o servicio, tal y como han resultado las conocidas Airbnb o Uber, y donde los sistemas de generación de confianza necesarios para la Economía Colaborativa, están controlados por terceros y no necesariamente por los usuarios de los servicios, y así invertir los recursos de estos fondos, en el desarrollo de la plataforma y la marca, y ser los usuarios quienes aporten los inmovilizados materiales, como son las viviendas o los vehículos.

Pues bien la irrupción del blockchain en el sector supondrá, “la muerte de la economía colaborativa tal como la conocemos y el nacimiento de la economía colaborativa real”, en la que ambas partes contactarán directamente y sin intermediarios en una red “anónima, pública, abierta, descentralizada y, sobre todo, segura, que no requiere ninguna persona que la capitalice”.

Propietario e inquilino de este modo, “podrán contactar directamente; simplemente se tiene que crear el software y publicarlo en una página web para que todo el mundo pueda darse de alta y conectarse a través de esa red, de manera que no sería necesario un Airbnb porque habría un repositorio de oferta que cada uno se encargaría de actualizar”.

Lo mismo ocurriría con el dueño del coche y la persona que quiere viajar y que ahora contactan en Blablacar, aunque este sea uno de los modelos que realmente se han mantenido más puros en el mundo de la economía colaborativa. Todos ganan porque es una red abierta, anónima y muy segura, aunque nada lo es al 100%, como acaba de demostrar un chico de 18 años en Estados Unidos al hackear una red de blockchain, aunque es un hecho casi único.

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El blockchain implica la desintermediación en las relaciones entre las partes. Un ejemplo de ello es RoomStore, una red que ha creado un grupo de hoteleros para recolocar a los clientes afectados por overbooking, pactando un precio por habitación cuya disponibilidad vuelcan en un sistema al que pueden acceder sólo los autorizados para ello. Están compartiendo una información clave para el hotel, pero es vital para ayudarse entre todos, porque pueden hacer la transacción de forma directa y reservar esa habitación para sus clientes, aunque sea en otro establecimiento.

El blockchain encaja en casi cualquier cosa que implique una transacción de información de una forma muy segura y sin intermediación y que la confianza se genere sin intermediarios, que puedan manipular la forma de crear la misma.

Las posibilidades que ofrece la tecnología de bloques a las necesarias transacciones y confianza para la economía están comenzando a desarrollarse, posibilitándose múltiples sistemas que permiten sistemas para generar intercambios de una forma segura, anónima y desintermediada; mucho más sencilla, eficiente y barata.

Estamos sólo empezando a ver qué es lo que se puede llegar a hacer con esta tecnología, la cantidad de desarrollos que se puede acometer con ella, pero casi cualquier cosa que implique una transacción de información de una forma muy segura y sin intermediación encajaría.

“La tecnología está y ya hay gente que sabe programar para blockchain sin problemas, por lo que sólo falta que alguien tenga una idea y la valentía de aplicar esta tecnología para llevarla a cabo, y que se generen redes “P2P” entre pares, donde verdaderamente nadie controle dicha red, para generar la confianza que nos permitan compartir nuestros recursos, y crear modelos económicos democráticos, como se contemplan en los modelos de Economía Social, tales como el caso de RxAL https://rxeal.com/, plataforma basada en un contrato inteligente para aumentar la transparencia para arrendadores y arrendatarios en todas partes, para garantizar los pagos de las cuotas de alquiler y fianzas en alquileres, y a través de la cual y mediante un modelo democrático, se puedan dirimir mediante un sistema de  contratos inteligentes la resolución de disputas de forma descentralizada. Las disputas son resueltas rápidamente por árbitros independientes y calificados dentro de la plataforma RxEAL, mediante el voto de la mayoría de estos árbitros de la red, los cuales tienen conocimiento de lo pactado en los contratos inteligentes de arrendamiento.

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